En 1612, tras la expulsión de los moriscos y la llegada de nuevos pobladores, nueve frailes servitas se establecieron en Montán. La comunidad llegó a superar los cuarenta miembros, con seminario y una botica muy conocida, y vivía de la agricultura, la ganadería, la seda, el comercio de nieve y la producción de vino y aceite.
El edificio actual se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII: el claustro data de 1763, la portada de 1765 y el reloj de sol de 1772. La iglesia, levantada entre 1781 y 1792, tiene tres naves con decoración neoclásica y rococó, frescos de José Ferrer sobre la historia de la orden, una sillería de nogal con incrustaciones y un pavimento cerámico del siglo XVIII.
Con la desamortización de 1836 los frailes abandonaron el convento, que más tarde fue reconvertido en viviendas. La iglesia, dedicada a la Virgen de los Dolores, ha sido restaurada gracias al esfuerzo de los vecinos y es hoy una de las joyas del patrimonio del Alto Mijares.