El lavadero municipal de Puebla de Arenoso es uno de esos espacios sencillos que guardan buena parte de la memoria del pueblo. Durante generaciones, las mujeres acudían a él para lavar la ropa con el agua de las fuentes, y sus pilas eran también un lugar de conversación, de noticias y de canciones.
Hoy, conservado como parte del patrimonio local, recuerda la estrecha relación de Puebla de Arenoso con el agua, presente en sus fuentes, en el Mijares, el Rodeche o la Maimona, y en manantiales tan singulares como El Chorrador.