Se accede al Mirador del Mirallo desde la calle Buenavista, y su nombre no engaña: desde aquí se contempla el pueblo recostado al pie del Monte Calvario y, alrededor, un anfiteatro de montañas formado por los Altos del Cerro y de la Bellota, la Peña Blanca o la Cueva de Cirat.
El mirador permite además entender la historia del lugar. Desde él se distingue el peñón donde se levantaba el antiguo castillo, del que aún quedan restos de muralla, y se aprecia cómo el trazado de las calles conserva la rampa de acceso y la forma característica de la villa medieval.