Los barrancos de Montán guardan rincones de agua sorprendentes: pequeñas cascadas ocultas entre la vegetación, pozas de agua cristalina y tramos de ribera con chopos que dan sombra en los días de calor.
Uno de los lugares más especiales es el Pozo de las Palomas donde un salto de agua forma una poza en la que es posible bañarse en verano. Llegar hasta estos parajes es parte del encanto: caminos entre bancales de piedra seca, olivos y almendros que desembocan en auténticos oasis de frescor.
Son espacios naturales frágiles, por lo que se recomienda visitarlos con respeto, sin dejar residuos y siguiendo los senderos señalizados.