Pocos pueblos del interior pueden presumir de tanta agua como Montán. Su término municipal reúne más de treinta fuentes y manantiales, repartidos entre el casco urbano, las masías y los barrancos, y algunos de ellos con aguas mineromedicinales apreciadas desde antiguo.
Entre las más conocidas está la Fuente de la Tejería, a unos 600 metros del pueblo, con agua sulfatada magnésica de mineralización muy elevada, tradicionalmente usada por sus efectos digestivos. La Fuente del Nacimiento, que abastece al municipio, cuenta con un área recreativa con mesas y bancos de piedra, y otras como la Fuente Amarilla, la del Plano, la de la Peña Blanca o la de la Felicia invitan a descubrir el término paso a paso.
La Ruta del Agua une buena parte de estos manantiales en un recorrido que permite conocer cómo el agua ha modelado el paisaje y la vida de Montán.