La Ermita de San Roque es uno de los lugares con mayor significado para los vecinos de Arañuel. Pequeña y de líneas sencillas, como tantas ermitas rurales del interior, está estrechamente vinculada a la devoción a San Roque, santo protector frente a epidemias y enfermedades.
Cada 16 de agosto se convierte en protagonista de las fiestas, con la romería y los actos en su honor, que reúnen a vecinos y visitantes. Fuera de estas fechas, es un rincón tranquilo desde el que disfrutar del paisaje y de la calma del pueblo.